El abandono: causa principal de la codependencia

A menudo, los codependientes han sido objeto de algún tipo de abuso físico o verbal, o sufrieron el abandono de uno de sus padres, o de ambos. El codependiente busca alivio en alguna adicción para anestesiarse de su dolor. A veces lo hace a través de relaciones disfuncionales y, muchas veces, dañinas; o mediante adicciones al dinero, el sexo, la ira, las drogas, la bebida, etc. El codependiente está atado a lo que le sucedió en su familia de origen y se siente internamente torturado por ello, aunque la mayoría de las veces no se da cuenta de lo que le está sucediendo.

Los niños que crecieron sin haber escuchado mensajes importantes de sus padres, mensajes de amor, ratificación o confianza, son niños disfuncionales. Debido a ello al crecer se sienten abandonados, su baja autoestima les impulsa a buscar la aprobación de otras personas para sentirse mejor consigo mismos. A veces, su hambre de amor y aprobación es tan grande que están dispuestos a soportar cualquier cosa con tal de recibir migajas de cariño y atención. La sanación de estos niños, algunos con más de 50 años, necesita de dos cosas: amor y firmeza. Amor incondicional, dado y recibido sin esperar nada a cambio; y firmeza para no ceder ante las llamadas de atención, chantajes y manipulaciones en forma de víctima, salvador, juez-perseguidor-verdugo.

Cuando los niños abandonados crecen y se hacen padres se convierten en lo contrario a lo que han vivido con sus respectivos padres. Son inflexiblemente dependientes de sus hijos, concediéndoles toda su atención y caprichos, están excesivamente pendientes de cuando sus hijos lloran. Sus hijos nunca son culpables de nada cuando les ocurre algo en el colegio con los profesores u otros niños. Les obligan a vivir en una burbuja de amor impidiéndoles que les llegue el más mínimo dolor. Estos padres sobreprotectores se sumergen en sus hijos olvidándose de sus parejas o trabajo, para después darse cuenta, cuando crecen los niños, que o bien no tienen personalidad propia o bien son unos tiranos que no saben vivir en sociedad ni ocuparse de sus propios asuntos, son unos perfectos inútiles con sus propias emociones y problemas. Pero, sobretodo, se sorprenden de que sus hijos les odian.

Para recordar: 

Los codependientes son como los yonkies. Deben aprender que el amor no se mendiga ni se posee.

Sólo la iluminación puede salvar al codependiente.

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    Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.