Aprende Astrología: una introducción desde el Tantra Sivaíta

Contemplamos la astrología como el estudio de las conexiones transitorias entre las posiciones de los astros que están alrededor de la Tierra y los acontecimientos físicos y emocionales, y los cambios psicológicos y sociales que ocurren en la conciencia de los hombres. Aunque no seamos capaces de percibir el sublime marco de la existencia cósmica, inmersos en los acontecimientos cotidianos y reaccionando emocionalmente ante ellos, el universo sigue un orden y unas reglas establecidos.

Los movimientos de los cuerpos celestes son cíclicos y predecibles, y nos afectan constantemente. Podemos experimentar todos los días cómo influyen los ritmos que acontecen en el trasfondo celeste: la salida y la puesta del Sol, de la Luna y las estrellas. Las fases lunares, las conjunciones, las superposiciones de los planetas…, todas ellas son actividades periódicas y que se producen regularmente. La experimentación del hombre a través de los ritmos celestes es lo que nos ha dado un sentido de orden y trascendencia, de conexión y de pertenencia a la totalidad.

Resulta fácil establecer correlaciones lógicas y sencillas entre lo que observamos en el cielo y los cambios, tanto externos como internos, que se producen en las vidas humanas. Para la tradición oriental el ser humano es la unión de tres fuerzas: una fuerza del cielo, una fuerza de la tierra y una fuerza de lo humano. Todo parte de una idea celeste que se hace materia a través de lo humano. Si todo está relacionado y tenemos conexión con el Todo, -desde la estrella más lejana hasta el más ínfimo grano de arena-, podemos deducir que cuando están armonizadas estas tres fuerzas, vivimos sanos y fluimos en armonía y coherencia con la vida. La astrología también nos pone en contacto con este concepto. Todo lo que soy, lo soy en estos tres planos de existencia y a través de ellos. No estoy separado de ellos. Mi contacto con el Universo es total y funciono como él, con las mismas reglas.

Para la astrología hay un momento clave que es el nacimiento. Lo mismo da que nazca una persona, un animal, una relación o un trabajo. Jung decía que “lo que nace en un momento tiene las características de ese momento”. Podríamos decir que la carta natal es como “un mapa codificado de nuestra personalidad” que nos conduce a través de nuestro laberinto interno y nos descubre un tesoro de tendencias, sentimientos, talentos, debilidades, ansiedades y un largo etc. Pero, también, nos muestra las energías que conforman nuestras obsesiones, complejos, odios y temores, o cómo podemos obtener la voluntad y la fuerza para transformarnos.

Es absurdo separar la astrología del marco histórico, espiritual, intelectual y socio-cultural en el que el astrólogo vive y realiza sus interpretaciones. La validez de una interpretación sólo sucede cuando nos circunscribimos al contexto en el que nos movemos. No es igual nuestro estado actual de consciencia individual que el que tenían las mentes de los hombres arcaicos y de los valores tribales. Entonces no existía el concepto de “individuo”, todas las experiencias se fundamentaban en las expresiones de las condiciones geográficas y climáticas. Disociarnos del estado de consciencia crea confusión y nos aleja del verdadero objetivo de la astrología: la propia realización. Podemos decir que la astrología es uno de los caminos para entender espiritual y psicológicamente el crecimiento, la evolución y la transformación del ser humano.

Ante las dificultades o encrucijadas, la astrología nos abre las puertas del misterio del conocimiento del Ser. Se trata de un ejercicio que, en el fondo, plantea una toma de conciencia para comprender que: “La persona ha de ser ella, no lo que le han dicho que sea, o lo que los otros quieren que sea”. Todo está en continuo movimiento, es la permanente impermanencia de la vida. La vida es un viaje, “el viaje del héroe”, y siempre estamos en Camino…

Un Camino iniciático que nos conduce al descubrimiento de la conciencia del sí y la conciencia del relacionarnos con otros. La personalidad y la relación son los dos pilares fundamentales de la Existencia. Hay diferentes niveles de personalidad, y las relaciones también operan en diferentes esferas, poniéndonos de manifiesto, de modo integral, las cualidades del Ser.

Muchos creen que la astrología es un juego de predicción o de brujería, o un sistema en el que creer o no creer a modo de religión. Estos conceptos son erróneos. Obtenemos una perspectiva sobre nuestro sitio y nuestra forma única de actuar en el orden cósmico y en el espacio-tiempo. Cuando sabemos qué lugar ocupamos como seres únicos y diferenciados, es cuando podemos realmente aprender a “movernos en la vida” de forma natural y creativa. Podemos gravitar en el espacio respetando nuestro ritmo y el ritmo de los demás; y tal vez llegar a realizarnos.

Otro hecho a tener en cuenta es que el campo magnético de los planetas en nuestro entorno cósmico y subconsciente nos influye como la luna influye las mareas. Si la contaminación de un río, el vuelo de un pájaro, un grifo que gotea o una conversación en una habitación a puerta cerrada, afectan -seamos conscientes o no- a nuestra manera de sentir, de pensar y a nuestras futuras acciones; también, y de la misma manera, las energías de gravitación del sol, los planetas, las constelaciones, e imaginamos que también los agujeros negros, influyen en nosotros.

Detrás de los símbolos y del lenguaje arcaico y esotérico de la astrología, se oculta un profundo conocimiento del Ser, del hombre en la tierra, del hombre en el cielo y de las leyes que rigen la vida y el Universo; lo que puede conducirnos a planteamientos y descubrimientos existenciales que son, en definitiva, el anhelo y el objetivo de todos los habitantes del planeta Tierra: ¿de dónde venimos?, ¿quiénes somos?, ¿de qué estamos hechos? o ¿qué estamos haciendo aquí? Abrimos las puertas hacia esa dimensión desconocida que no podemos ver pero que -de hecho- está ahí, y muchas veces intuimos y casi palpamos, cuando nos sentimos “conectados” con el Universo, una experiencia que nos acerca al mundo espiritual.

Ha habido un miedo injusto hacia la astrología cuando entramos en contacto con el mundo material de lo científico, donde el lema que rige todo es “si no lo veo, no lo creo”. En parte esto ha sido bueno, porque la inteligencia desafía el contexto de la verdad y lo pone en tela de juicio. Pero de hecho, el abandono de la astrología por parte de los astrónomos y los científicos, la dejó en las manos de personas misteriosas y extrañas que la empujaron a la desvalorización y el descrédito. Provocando dudas con frases heredadas, sacadas de contexto y atavismos ancestrales sin explicación científica alguna. Sin embargo, no debemos olvidar que la astrología nació en Mesopotamia, antes que los faraones y sus pirámides, antes que las visionarias esfinges, cuando los primeros sabios profetas empezaron a estudiar las estrellas para comprender nuestro destino. Entonces la astrología y la astronomía eran una sola ciencia. Y juntas se dedicaban al estudio de las posiciones de los astros en la eclíptica celeste, para diferenciar la noche y el día, orientarnos en el cielo, comprender los ritmos de la tierra y las mareas y dar al hombre su sentido divino y el lugar que le corresponde dentro del Universo.

¿Quieres conocer tu signo del Zodiaco según el Tantra Sivaíta?

Aries. El gladiador
Del 21 de marzo al 20 de abril.

Tauro. El vividor.
Del 21 de abril al 20 de mayo.

Géminis. El curioso.
Del 21 de mayo al 21 de junio.

Cáncer. El romántico.
Del 21 de junio al 22 de julio.

Leo. El león vanidoso.
Del 23 de julio al 22 de agosto.

Virgo. El detallista.
Del 23 de agosto al 22 de septiembre.

Libra. La balanza.
Del 23 de septiembre al 22 de octubre.

Escorpio. La eminencia gris.
Del 23 de octubre al 21 de noviembre.

Sagitario. El ciudadano del mundo.
Del 22 de noviembre al 21 de diciembre.

Capricornio. El Maestro.
Del 22 de diciembre al 20 de enero.

Acuario. El individualista.
Del 21 de enero al 19 de febrero.

Piscis. El espíritu santo.
Del 20 de febrero al 20 de marzo.
Para recordar:

La astrología es mitad arte, mitad ciencia, mediante la cual podemos entender la mente dentro del Universo.

La astrología es una valiosa herramienta de autoconocimiento.

Aplicando las técnicas de la astrología somos capaces de entender profundamente el significado de las distintas fases de la vida y predecir los momentos de crisis y sus causas.

Para alcanzar la realización es necesario que nos conozcamos.
Categorías:
Astrología Sivaíta

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Imagen de KurmaRajadasa
Descripción corta para bloque de autor:
Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.
Para recordar: 

La astrología es mitad arte, mitad ciencia, mediante la cual podemos entender la mente dentro del Universo.

La astrología es una valiosa herramienta de autoconocimiento.

Aplicando las técnicas de la astrología somos capaces de entender profundamente el significado de las distintas fases de la vida y predecir los momentos de crisis y sus causas.

Para alcanzar la realización es necesario que nos conozcamos.

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