Codependencia

El miedo a la intimidad y al compromiso, a la dependencia amorosa y a entregarse, que hoy día se da con tanta frecuencia, son también tipos de relación codependientes. A muchas personas, cuando sienten deseo o atracción por alguien, o se enamoran, les surge automáticamente el miedo a la dependencia, al compromiso.

¿Puede el amor absorbernos de tal forma que se convierta en una adicción? La respuesta correcta es que si hay adicción, no hay amor. Pero parece que hay personas que siempre se enamoran de los más conflictivos, de aquellos que están más desvalidos y que más necesitan de nuestra ayuda.

El amor no es una luna de miel, ni una telenovela rosa, es una Transformación. Cuando la fase oral termina, cuando la telenovela concluye y declina el deseo impulsivo, entonces surge la posibilidad de que nazca un amor más sereno, maduro, y más auténtico.

Más allá del mero propósito biológico, la intimidad nos brinda una posibilidad de autodescubrirnos, de crecer y de sanar internamente. Es una oportunidad inmejorable para evolucionar de la codependencia al amor.

En la radio suena una canción: "No sé vivir sin ti, si tú no estás aquí ya nada importa, mi vida no tiene sentido sin tu amor...". Si pensamos detenidamente en el verdadero significado de esta letra tan romántica e inofensiva, nos daremos cuenta de que en realidad entraña mucho peligro...

En general, los padres suelen entrometerse mucho en la vida de sus hijos, para muchos es como vivir una segunda adolescencia, para otros es una evasión de su rol de pareja, para otros una forma de sentir poder.

Efectivamente, los padres deberían aprender a vivir sus vidas y no las de sus hijos.

Sin el ego, ahamkara como se dice en sánscrito, no podríamos vivir. Él es el intermediario entre nuestro verdadero ser, el atman, y este mundo material. El problema no está cuando usamos el martillo para clavar clavos, sino cuando nos creemos que somos el martillo.

  • Las mentes inmaduras quieren controlar a sus parejas en sus vidas. Las maduras saben que si su pareja es realmente suya, no hay necesidad de control.
  • Las mentes inmaduras te gritan porque no las llamas. Las maduras sólo se limitan a decirles con poemas y mensajes dulces que la recuerdes, nunca reclaman nada.

Por definición todo ser humano está poseído por la vanidad. Desear ser bello, el anhelo de la belleza física y la capacidad de reconocerla parece arraigado en lo más profundo de la psique humana.

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