Darjeeling, una puerta al paraíso en los Himalayas

Siempre se cumple la máxima: para llegar a la alegría hay que atravesar la tristeza, para alcanzar a la Luz debemos penetrar la Oscuridad, para obtener la Consciencia no podemos huir de la Inconsciencia ni de la Ignorancia. De la misma manera para ir a Darjeeling debemos cruzar por la ciudad de Siliguri, a unos 100km. Tanto si aterrizas en el aeropuerto de Bagdogra como si llegas a la estación de trenes de New Jalpaiguri no podrás evitar la terrorífica ciudad de Siliguri: fea entre las feas, ruidosa entre las más ruidosas.

Para llegar a Darjeeling debes atravesar la espantosa ciudad de Siliguri. Llegarás a Darjeeling en taxi pero con las divinas carreteras indias tardarás unas 3 horas en recorrer los poco más de 100 km de distancia desde Siliguri. A mitad de camino, en Kurseong, puedes subirte al Toy Train, llamado así por ser hiperpequeño, circula por unas vías superestrechas. No tardarás menos tiempo porque circula muy lento pero sí hará más pintoresco el recorrido.

El nombre de “Darjeeling” es una combinación de las palabras tibetanas "dorje" -rayo- y "ling" -lugar-, traducido como “la tierra del rayo”. Enclavada entre los montes Shivalink, a unos 2400 metros de altitud, goza de un clima templado en su mayor parte del año. Los picos nevados perpetuamente a su alrededor hacen que la temperatura ni suba en exceso en verano ni baje demasiado en invierno. Los ingleses arrebataron al Reino de Sikkin estas impresionantes tierras para talar sus bosques y convertirlos en gigantescos jardines de té con el que competir al monopolio chino. Aunque muy bellos los jardines del té, supone, junto con el urbanismo desmedido y nada planificado, en un problema medioambiental grave. En primera instancia Darjeeling era para los ingleses una tierra donde cultivar té, luego se convirtió para los adinerados magnates del la Compañía de Indias de Calcuta, en lugar de reposo por su belleza, tranquilidad y cielos completamente despejados.

Aquí podrás avistar 3 de las cimas montañosas más importantes del planeta: Everest, el más alejado, en la frontera tibetano-nepalí podrás verlo en los días muy claros, difícil pero no imposible; Kunchenjunga, al norte de Sikkim; y la colina del Tigre, a unos 11 km al sur de Darjeeling, donde hacer impresionantes fotos al amanecer. No hay arquitectura monumental por estas tierras como la existente por toda India, aquí lo impresionante son las vistas, sus paisajes, lo más explotado por todos los hoteles para justificar lo elevado de sus precios. No es lugar éste para mochileros con poco presupuesto, aunque pueden obtener trabajo fácil en los campos de té, los hoteles no bajan de las 1000 rupias por noche.

Darjeeling dejó de ser inglesa hace 100 años aproximadamente, cuando Gandhi y Neru invitaron a los ingleses a marcharse del país. Desde entonces ha crecido al estilo indio, desordenado, así se percibe en las afueras de la urbe. Pero aún puedes disfrutar de ese pasado que tan fervientemente conservan los lugareños tanto como pueden. Al penetrar en sus calles antiguas penetrarás en su legado inglés, te dará la impresión de haber abandonado India, aquí hay poco ruido procedente del tráfico, las calles están muy limpias, muchos avisos para educarte a mantener limpia la ciudad, comercios ordenados, comerciantes que no te avasallan para venderte, tráfico prohibido en la parte vieja, arquitectura inglesa modernista del siglo XIX, colegios anglicanos donde las colegialas van vestidas con las pintorescas minifaldas de tablas tan fetichistas para los hipócritas puritanos ingleses, colegios tibetanos y nepalíes, y monasterios budista-tibetanos. Todo ello en estrechas calles construidas para romperte las piernas y sacarte el corazón por la boca por culpa de las empinadísimas cuestas existentes. Aunque en cualquier momento puedes sentarte en uno de sus numerosos bancos para admirar sus colinas y valles de alrededor.

Hasta hace poco éste era un lugar tranquilo donde refugiarse, las dos únicas iglesias anglicanas fueron puestas a disposición de comerciantes y asociaciones de vecinos, ¡aleluya! Pero la paz duró poco, comenzaron a llegar los turistas atraídos por la espiritualidad, las impresionantes vistas, los paisajes y la paz; y con ellos las diferentes ganaderías religiosas atraídas por la fiebre de los dólares y los euros. La ciudad empezó a llenarse de ruido, basura y voceros automatizados cantando mantras 12 horas al día. ¡Enhorabuena si no enloqueces con tanta programación religiosa! Pero poco importa, donde hay vida hay esperanza, la juventud india, al igual que en otras partes del mundo, está plenamente convencida de que su camino es el arte y la música. No es difícil encontrar imitadores de los Beatles cantando en la plaza del pueblo, pintores o breakdancers con impresionante nivel. Se podría decir que esta es una juventud sin futuro porque ignora las tradiciones, presta poca atención al colegio y menos aún al televisor. Aunque demostrado está, que el sistema educativo no sirve para desarrollar el potencial humano sino para fabricar robots sumisos, obedientes y útiles para el Sistema. En cambio, ellos crecen alegres, sin miedos, sin complejos, seguros de sí mismos y sin guadalupanadas en la cabeza. Nos espera un futuro donde el Sistema apretará la tuerca mucho más pero también habrá más individuos despiertos que vivirán en el mundo pero no formarán parte de él.

Recuerda, es un pequeño pueblo construido en la cima de varias colinas a 2400 metros de altitud...

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Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.
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