Kahil Gibran, sobre el amor

Al Mustafá preguntó:

-“¿Cómo puedo hablarles de lo que vibra en vuestras almas?

Y Almitra respondió:

-“Háblanos del amor”

Entonces Al Mustafá dijo:

-“Cuando el amor les llame síganlo, aunque sus caminos sean duros, dolorosos…. y cuando os envuelva con sus alas entréguense a él aunque la espada escondida entre sus plumas los hiera.

Cuando el amor les hable escúchenlo. Crean en él aunque su voz altere vuestros sueños, como el viento del norte altera los jardines. Porque el amor regala como crucifica, porque los empobrece como los enriquece, porque los eleva a las ramas más florecidas como los baja a las raíces más profundas y tristes. Porque los puebla como a la selva y los desnuda como a los desiertos. Porque los hace blandos como espigas o los endurece como piedras.

El amor que los prepara para el fuego sagrado que los convertirá en el sagrado pan de Dios. El amor hace esto con nosotros para que conozcamos los secretos de nuestro corazón, para que sepamos que somos parte del corazón de la vida. Pero si por miedo sólo buscan la paz, y los placeres del amor, entonces será mejor que se vistan y se alejen de sus umbrales hacia un mundo sin estaciones donde reirán sólo un poco, no con toda la alegría. Y llorarán las lágrimas, no todas, porque sólo en el amor hay totalidad.

El amor que se da a sí mismo, el amor que toma de sí mismo. El amor que no posee ni puede ser poseído porque el amor se basta a sí mismo.

Por eso cuando amen no digan: Dios está en mi corazón. Sino: Estoy en el corazón de Dios.

Y no crean que pueden dirigir el curso del amor porque el amor los dirigirá a ustedes si los encuentra dignos. El maravilloso amor que quiere revisarse, que debe realizarse porque es la razón del universo, por eso nos puebla y nos rodea. El amor que te hace fluir como el arroyo que murmura su melodía en el silencio de la noche. El amor que te hace sentir el dolor de la pasión. El amor que te hace sangrar tan plena como alegremente. El amor que le pone alas a tu corazón cada mañana, que te hace agradecer un día más de amor. El amor que te devuelve al hogar cuando cae la tarde. El amor que te hace dormir con una canción de alabanza en los labios.

Para recordar: 

El amor que no posee ni puede ser poseído porque el amor se basta a sí mismo.

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    Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.