Maithuna, el sexo tántrico

Cercana está la iluminación para aquel yogi Tántrico, -y si no es yogi no puede ser tántrico- que sabe y siente que dar es lo mismo que recibir. Aquel que controlando sus instintos sabe complacer a su amado/a. Aquel que sabe esforzarse sin esforzarse. Aquel que sabe fusionarse con lo más profundo del estremecimiento, la ambrosía...

Después de haberse sumergido ambos en un delicioso, aromático y afrodisíaco baño, se dirigen cogidos de la mano a la perfumada estancia. Ella está desnuda, su amado ha realzado su belleza colocando collares en tobillos y cintura; ha pintado su cuerpo, besado sus pies y honrado a su amada, como si de una Diosa se tratase.

En el centro del mandala, el círculo cósmico, con un triángulo de poder en medio de la luz de las velas, del incienso y demás esencias, su piel brilla iluminada por el amor que refleja el fulgor de mil estrellas. Ella es la Sakti, la maga, la diosa que encarna el poder de la luna y el esplendor fecundo de la naturaleza. Su amado, su adorador, su Siva, se acerca, le ofrece una copa de vino pintándole una media luna o un punto rojo pasión en la frente y coloca la mano en su corazón, mientras ella hace lo mismo, para abrir sus chakras cordiales y estimular el poder del amor en cada uno de ellos. Siva lleva un pedacito de carne a la deliciosa boca de su Sakti. Sakti lleva un pedacito de pescado a la boca de su Siva. Mutuamente se dan al disfrute de otros manjares afrodisíacos que van avivando poco a poco su pasión.

Sentados con piernas cruzadas uno frente al otro, se miran a los ojos. Se miran hasta lo más profundo, hasta descubrir el brillo del alma enamorada en el fondo de su ser. Sakti dirige su mano izquierda al corazón de Siva, su amado hace lo mismo. Sus manos derechas permanecen unidas formando así un maravilloso círculo de amor. Creando un puente energético entre sus mutuos corazones. Un puente de luz que enlaza sus almas a través de las manos, de la mirada directa y profunda de sus ojos. Sienten los latidos de su corazón y su respiración y van poco a poco armonizándose, uniéndose, fusionándose hasta ser un único latido palpitando para ambos, una sola respiración vivificando sus cuerpos. Una misma alma sintiendo lo mismo en cuerpos diferentes.

Se regocijan en el amor que reciben y en el amor que dan. En el amor que les llega formando un circuito de energía que recorre sus cuerpos. Se deleitan en el mutuo embeleso que va impreganando de amor, ternura, de sensualidad cada una de sus células, como un dulce y húmedo perfume. Cuando Sakti está preparada se sienta encima de Siva abrazándolo con piernas y brazos, juntando ambas frentes, fusionándose, siendo UNO en el hondo estremecimiento del abrazo cósmico, tántrico. Comienza el beso suave, profundo, sin que el tiempo y el espacio importen, sin que nada importe. Unos mismos labios y dos lenguas entrelazadas, acariciándose amorosamente, sin prisas, sin pensar, fluyendo hacia la vacuidad. Siva hará brotar con cada una de sus delicadas caricias un río de estrellas ardientes en cada poro desnudo del cuerpo de su amada.

Van a hacer el amor, sublime, sensualmente. Sakti introduce suavemente, muy despacio, el lingam, el tallo de jade de su amado, en su sagrado templo de jade, su yoni. Sakti se abandonará a esa marea cósmica que va iluminando todo su cuerpo, dejará que oleadas de gozo vayan empapando todo su ser. Él sentirá la excitación de ella con la misma delicia de quienes se calientan en una hoguera en las frías mañanas de invierno. El calor de ella será su calor, el gozo de ella será su gozo. Siva nunca buscará su propio placer. El orgasmo de ella no es el final sino el principio de la celebración, el comienzo de la verdadera ambrosía. Sakti, aunque abandonada a la marea de sensaciones, hará todo lo posible por transmitir lo que siente a su amado. Son ahora una única alma, un cuerpo fusionado donde los egos han desaparecido por completo. Donde cada uno se esfuerza por buscar el placer, el disfrute y, sobretodo, el crecimiento del otro.

El orgasmo es sólo el principio. Permaneced unidos y meditad, relajaos al máximo, disfrutad de él y prolongadlo. Liberaos de todo lo que pesa, soltad! Daos por completo, id más allá. Buscad, explorad, experimentad al otro, ahora sois un único cuerpo, fundíos en el otro. Olvidad vuestro ego y creced. Olvidad quién domina a quien, olvidad toda lucha de poder. Entregados al estremecimiento del absoluto silencio, no penséis nada, ¡sentid!. Que no se apague la llama del amor en nada más que un simple desahogo sexual. No os conforméis con cosas primitivas, evolucionad y tened la valentía de atravesar el placer sin miedo a nada...

Ella es la maga que encarna los poderes del universo, él ha sabido respetarlos. El temblor cósmico que experimenta el cuerpo de su amada es su propio temblor, y el mar de sensaciones que le ha inundado por completo, se desborda impetuoso para inundarlo también a él. Un caudal de energía manando de ella provoca el "abandonarse" de él, que fluye con su amada, mientras ella lo conduce hasta el sagrado misterio de un orgasmo primordial, donde descubren que no son hombre y mujer, sino puro amor cósmico lleno de la luz y el gozo con que fue creado el universo...

Han hecho el amor siguiendo el ritual mágico de los antiguos tántricos, más allá del placer que nunca termina, encontrando así su auténtica identidad universal. Esa es la verdadera luz que ahora los ilumina, el verdadero gozo que permanecerá en ellos días y días...

Recuerda siempre:

  • Dar es lo mismo que recibir, por tanto, da a tu pareja aquello que te gustaría recibir. Complácela si deseas ser complacido.
  • Si tienes prisa por llegar al final te perderás la gloria del principio y el estremecimiento del durante acabará pronto. Es absurdo querer terminar cuando hay placer, tener prisa cuando se está disfrutando.
  • El sexo libre y el amor libre son cosas completamente diferentes. El sexo libre tiene miedo del amor y del enamorarse, reprime el amor. Al persistir el miedo, se crean dependencias afectivas que son rotas violentamente, con mucho rencor y sin perdón, cuando la relación termina. El amor libre es consciente, puro, sin dependencias, sin condicionamientos ni apegos; cuando termina la relación, el amor continúa. El amor libre es sólo para los que buscan la consciencia, la elevación, la luz, el conocimiento, la libertad. Es sólo para los valientes.
  • Si el amor es verdadero, nunca te hará sufrir. Tú no perteneces a nadie más que a Dios, yo no pertenezco a nadie más que a Dios. Cuando aprendes a amar sin posesión, ese día creces y te liberas del sufrimiento causado por una pérdida que sólo es real en tu orgullo. Es humanamente comprensible que cuando se está enamorado, si tu pareja se marcha, duela. ¡Pero recuerda tú no eres su dueño y no puedes retenerla! Si de verdad te amara nunca te abandonaría, y si te abandona, es porque no te ama realmente. Entonces, ¡evoluciona!, ¿para qué quieres a alguien que no te ama a tu lado?
  • La relación termina, la lección aprendida, el Karma cumplido, la pareja debe disolverse pero ahí quedará para siempre algo muy bonito que jamás será borrado, ni tan siquiera el ego podrá poseerlo ni borrarlo. El Karma será tu bendición, recíbelo, fusiónate y queda ahí para siempre en un estremecimiento perpetuo. Cercana está la iluminación. ¡Vuela!
Para recordar: 

Ven y aprenderás hacer el amor al estilo tántrico.

Mi amor por ti no consiste en hacerte dependiente sino en enseñarte herramientas para que seas libre.

El orgasmo de la Sakti no es el final sino el principio de la celebración, el comienzo de la verdadera ambrosía.

Cuando tu mano esté abierta, permitiendo que el pájaro pueda marcharse, conocerás qué es el Amor.

  • Imagen de KurmaRajadasa
    Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.
Nuestros Terapeutas