Meditaciones clásicas de India

Básico para meditar es la postura cómoda, inmóvil, estable que te permita aislarte del exterior y centrarte en tu interior. Contempla tu mundo interior sin juzgarlo, tan sólo obsérvalo, no lo alimentes. Si emergen pensamientos puedes observarlos si deseas pero no hagas nada con ellos, de la misma manera que vienen se marcharán. Pero no solamente sentado puedes meditar, también caminando, tumbado escuchando música, o limpiando los platos de la cocina.

Bien, esto es lo básico para cualquier meditación que realices. Es obvio que meditar no es inventar, visualizar, imaginar, repetir como un mono mantras, afirmaciones o padrenuestros que sólo sirven para embotar la mente, hacerla tonta, distraerla o adormecerla. Ahora veamos 3 formas de meditar que nacieron en India hace miles de años pertenecientes a filosofías heterodoxas importantísimas. Ninguna filosofía occidental es tan sublime, sutil y sensible como las filosofías heterodoxas hindúes.

Meditación Vedanta

Para el vedanta el Universo es ilusión -maya. La única realidad es la Causa no Causada, que ellos llaman Brahma. Por tanto, cuando medita el vedanta se esfuerza en desapegarse del cuerpo y del mundo manifiesto para advertir su carácter ilusorio. Una vez lo consiga se disolverá en el Absoluto como la espuma en un océano. El cuerpo es un obstáculo en su cosmovisión de la Vida. Debe ser olvidado, casi negado. Con frecuencia los vedantinos mueren jóvenes y tras alguna enfermedad. Ramana Maharshi murió de cáncer, Ramakrisna también de cáncer y Vivekananda de diabetes. La dieta hindú añade exceso de cereales a su comida diaria.

Meditación Budista

Casi desaparecido en India por haberse atrevido a rechazar el panteón de dioses y oponerse a la casta de los Brahmanes. La contemplación es lo esencial en la vida del budista. El meditador busca el vacío, -sunyata, puerta al nivana que paradójicamente es una plenitud que lo libera a su vez de su karma y de la ronda infernal de las reencarnaciones, -samsara.

Meditación Tántrica

Para el tántrico, a diferencia del Vedanta, el Universo es simultáneamente real e irreal. Es decir, es real pero no le presta mucha atención pues está enfocado en su interior, en la unión de los pares de opuestos: alegría-tristeza, frío-calor, masculino-femenino, yin-yang, Siva-Sakti. La Vida para el tántrico está más allá de la mente, -antah-karana-, por eso se esfuerza sin esforzarse por tener una visión ecuánime por encima de la vigilia, el sueño con ensueños y el sueño profundo sin ensueños. A esa visión ecuánime le llama Turiya y trata de desarrollarla tanto en la vigilia como en el sueño. Cualquier momento es bueno para meditar. El sueño es pura ignorancia para el vedanta, por tanto, lo rechaza tratando de dormir lo menos posible, vigilia es real para el vedantino. En cambio el tántrico aprovecha cualquier situación para meditar tanto la vigilia, como en el sueño o como en el sexo. Lejos de negar el Universo, o huir de él, el tántrico se integra en él, aunque sin identificarse, para percibir su realidad profunda. Y a diferencia del budista, el tántrico no busca busca ninguna liberación de karma ni de samsara, pues son realidades irreales del antah karana y por lo que el tántrico ni las aceptará ni las rechazará.

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Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.
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