Padres e hijos: codependencias y apegos

Efectivamente, los padres deberían aprender a vivir sus vidas y no las de sus hijos. Como muy bien dice el Maestro Sufí Kahil Gibran: "tus hijos no son tus hijos, son hijos de la vida". ¿Qué necesidad hay de tanto apego? La respuesta es bien fácil: inseguridad pero no de los hijos sino de los padres. Cuando los hijos son niños es normal que tengan dependencia porque no han aprendido a controlar su cuerpo físico, emocional, mental y espiritual y por ello esos niños buscan la protección de sus padres y su amor.

Pero cuando los hijos controlan a sus padres, cuando no desarrollan su rol de niños, cuando se entrometen en asuntos de adultos, es porque no se están haciendo las cosas bien, los supuestos padres no están preparados, aún son adolescentes e inmaduros. En muchos casos más niños que sus hijos. Ello provoca que la adolescencia de esos hijos sea caótica, dispersa, violenta, bipolar, no encuentran ningún referente en la vida, están absolutamente perdidos. Pueden caer en drogas, hacer caso excesivo a los amigos y ninguno a los padres, son tiranos en definitiva. La guerra en casa está servida y los niños siempre tienen las de perder. La raíz del problema está en la inmadurez de los padres.

La inseguridad de los padres provoca miedos e inseguridades en los hijos. El exceso de control, provocado por dicha inseguridad, impide el desarrollo maduro de cualquier humano. ¿Cuántas veces hemos escuchado a padres que prefieren maltratarse en lugar de divorciarse porque creen que los hijos lo van a pasar mal? Esa trampa, ese autosabotaje provoca mayor infelicidad en unos niños que sólo desean felicidad y tranquilidad.

Lo peor que le puede pasar a un hijo es tener unos padres adolescentes, inmaduros, inseguros. Padres demasiado rígidos o tan laxos que los niños no saben dónde inspirarse. Es imposible educar a un hijo si previamente los padres no están educados, es decir, libres de codependencias y miedos. ¿Cuál la raíz de toda inseguridad? el MIEDO. Sólo quien es valiente, abierto y entregado al amor y a la vida puede evolucionar de manera madura y sana.

Si un padre no está educado no puede educar correctamente porque no puede dar ejemplo. A los tiranos se les distingue fácilmente, sólo quieren que les obedezcas y a los consentidores también, sólo quieren que les quieras, el victimismo es su cruz. Ni tiranos, ni consentidores, el camino medio siempre será la Virtud como bien nos recordaba Nagarjuna. Recomiendo ver la película de Robin Williams, La señora Doubtfire, si de verdad deseas mejorar como padre, te sugiero que después de reírte observes la moraleja del final. Las cosas nunca son como aparentan.

¿Cuántas veces hemos escuchado el pretexto de que los padres siempre hacen lo mejor para sus hijos pero qué pocas veces se piensa en ellos cuando se hacen las cosas? ¿Cuántas veces hemos criticado a nuestros padres cuando hemos sido adolescentes y qué poco nos acordamos cuándo nosotros somos padres? ¿Te has parado a pensar si estás repitiendo los mismos patrones que criticabas?

Para recordar: 

Como dicen esos clasicorros carrozas grecorromanos: "mutatis mutandi, cambia para cambiar".

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    Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.