Nadie miraba nunca a los ojos de los repartidores Continué mi marcha y fui al trabajo, pensando en que nunca había mirado a los ojos de un repartidor y en que, aparentemente, nadie lo hacía Sus ojos estaban vacíos, pero no solo los suyos, también los de los otros repartidores Así fue como descubrí la existencia de los “Nadie”
Síguenos en Facebook y aprenderás diariamente y de forma gratuíta meditaciones, textos, actividades entorno al Tantra Sivaíta… todo de la mano de Swami Kurma Rajadasa