El Tantra es la búsqueda del sí-mismo-esencial, es la búsqueda de tu verdadera naturaleza, la búsqueda de la libertad El Tantra no se reduce al sexo Tantra es el culto a lo femenino, a la Diosa, a la mujer
Como ya hemos mencionado, el término sánscrito, Tantra, significa literalmente, tejido, entretejido, entramado, y proviene de la raíz tan, que quiere decir extender, expandir. En sentido técnico, Tantra expresa continuidad; es decir, la continuidad entre cuerpo y mente, entre la realidad externa y la interna, entre transcendencia e inmanencia. Sin embargo, la definición tradicional de Tantra es aquello que extiende la sabiduría, el Quinto Veda.
No nos diferenciamos de aquellos pioneros que habitaban las riberas del Indo allá por el 7000 aC, -o quizá un poco-, pues el actual homo “sapiens” es un perfecto violador del Dharma -Ley-, un depredador de la naturaleza, un gran maestro de las apariencias, atrapado en el ego y los apegos. Conforme pasan los milenios, estas actitudes nocivas se hacen más fuertes, el mundo de las formas se impone, y más aún, nos enamora.
El Sivaíta es un vagabundo del Dharma El Dharma es su Ley, su fundamento, su referencia en la vida, su punto de partida y su meta, su alfa y su omega Un Sivaíta busca la ecuanimidad en la vida, la consciencia inafectada, el reconocimiento, su verdadera naturaleza
La Kundalini, o el poder de la serpiente, es una concentración de energías divinas y primordiales cuyo despertar es la raíz y corazón del Yoga En la antigüedad se veía, encarnadas en ella, las fuerzas vitales y originales que podían ser creadoras y/o transformadoras
Muchos son los maestros de ayer y hoy que a instancias del Siddha Patañjali definen el Yoga como el “arte y la ciencia de la serenidad” El maestro B Iyengar, por ejemplo, dice que “la serenidad es concentración; y el silencio, meditación” o bien “Yoga es un medio y un fin, su meta es la liberación”.


