Tras las huellas de las Devis

¡Alabado sea Siva! ¡Alabado sea Siva!
Siva el gran creador del Yoga y del Tantra. Siva el gran auspicioso, el gran desconocido incluso por algunos que se llaman a sí mismos profesores, gimnosofistas del Yoga; el gran malinterpretado y el gran mancillado por las mentes calenturientas. Gloria a todos.

¡Alabado sea Siva! ¡Alabado sea Siva!
Dios de Dioses, Señor entre los Señores, conocedor entre todos los conocedores, nos ilumina en este duro sendero en el que nacemos, renacemos, nos caemos pero nos levantamos con el mismo dinamismo que caímos. Igual que la luz del candil ilumina al sabio y ciega al ignorante, así es Siva. Alabado por muchos, repudiado por otros, por aquellos ignorantes y cobardes que prefieren poner todo tipo de excusas antes que salvarse de sí mismos; aquellos para los que los demás son siempre culpables de todo.

Adorado más allá de los tiempos y las eras, más allá de los Yugas, Siva, el comprensivo, sabe que ahora estamos en una época de oscuridad gobernada por Kali, y sabe que Kali nos fuerza a sacar esa oscuridad que llevamos dentro de nosotros; unos la aceptarán, la transmutarán, la sanarán y crecerán,... otros, en cambio, preferirán esconderse tras el velo de Isis, tras la impostura de las excusas, preferirán ver las obscuridades e imperfecciones de los demás antes que las suyas... ¡oh pobres ignorantes, soberbios y vanidosos, lástima les tengo! pues Kali será más dura e implacable con ellos, la vida será más sufrida para ellos.

Desde más allá de Mohenjo Daro, Siva es honrado en todas las maravillosas formas que nos aportan divino conocimiento y luz en nuestros pasos. Las antiguas Devis de la civilización del Valle del Indo cantaban a Siva, bailaban, realizaban rituales y ofrendas en su honor, y enseñaban a honrar a Siva como se merece. Siva sentado en padmasana, encima de su piel de tigre les transmitía a las Devis el gran conocimiento del Yoga y del Tantra. Les enseñaba cómo a través del Tantra, y su elaborada ciencia de los rituales, podían dominar sus pasiones y sanar sus emociones.

¡Alabado a Siva! ¡Qué grande eres!
A través del conocimiento de la Luna, que Siva lleva en su pelo como si de un un adorno se tratara, enseña a las Devis el arte del reconocimiento de sí mismas; cómo a través de las plantas sagradas, y demás astros del Universo, creados en el sueño de Siva, pueden conocer sus cuerpos y sanarlos en caso de enfermedad. Gracias a la sagrada Cobra enrollada en su cuello, las Devis aprenden el arte de la Transmutación, de la alquimia sexual, siendo capaces de transmutar sus energías en Ojas, energías espirituales que sirven para sanar y unirse a Dios. Son capaces, además, de despertar a la gran Madre Kundalini dormida en Muladhara Chakra, y con ella, alcanzar Sahasrara Chakra y beber del néctar de la inmortalidad y la juventud, la ambrosía.

Fieles y devotas a su Señor, Siva, las Devis se entregan a duros, disciplinados y ascéticos Sadhanas Tántricos sin permitir interrupción alguna, ni tan siquiera por Maya, la diosa de la ilusión cósmica, ni por Brahmanes o Cristianos envidiosos que pensaban que forzándolas sexualmente y prostituyéndolas en sus "templos" podían robarles sus conocimientos. Pero nada más lejos de la realidad, Brahmanes y Cristianos se dieron cuenta que podían poseer su cuerpos pero no sus almas. ¡Oh grandes ignorantes lujuriosos!.

Las MahaDevis poseían conocimiento de muchas cosas, más de las relatadas aquí, pero su gran virtud, su gran conocimiento no era sólo ser las poseedoras de los amritas, los elixires de la eterna juventud, sino de ser las señoras de Kaivalya, la gran libertad física, emocional, mental, causal,... por eso Brahmanes, Musulmanes y Cristianos sólo podían poseer sus cuerpos en un breve espacio de tiempo, pues sus almas pertenecían a Siva, su Amo y Señor.

¡Oh gran Maha Devi! ¡Oh gran Siva!
Las Devis podían vivir solas o podían compartir su vida con algún Maestro Tántrico, que las guiaba por el gran sendero, de manera que su dialogo entre ella y Siva fuera más fluido, más fácil, más profundo, más auténtico,... si no era un Maestro Tántrico la Devi prefería vivir en la soledad de una casa sencilla o una cueva entregada por completo a su único y gran amor, Siva. La fidelidad y devoción a Siva es tan grande que en Cachemira, la gran MahaDevi Lalla hace ya muchos años dijo: "el día que vea a un hombre de verdad, ese día haré el amor, mientras prefiero el celibato", conoció a su maestro y nunca se separó de él.

Las Devis son asociales, prefieren la soledad cálida y acompañada de Siva que nunca les abandona. Siempre las apoya y ayuda en todas las dificultades diarias que pudieran tener, y siempre, con palabras de amor. ¡Alabadas sean las Devis! Su renacimiento está próximo... ¿Quieres ser una de ellas?

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Imagen de KurmaRajadasa
Descripción corta para bloque de autor:
Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.
Para recordar: 

Una Devi no es aquella mujer que tiene más hombres a sus pies, sino la que tiene uno a su altura.

Si de niña o adolescente no aprendiste Saiva Yoga no te apures nunca es tarde para comenzar. El Tantra está ahí esperándote, pacientemente, a que estés preparada. Cuando el

Tener un guía espiritual hace que tu vida sea más fácil.

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