Los 5 mecanismos de protección del ego

Sin el ego, ahamkara como se dice en sánscrito, no podríamos vivir. Él es el intermediario entre nuestro verdadero ser, el atman, y este mundo material. El problema no está cuando usamos el martillo para clavar clavos, sino cuando nos creemos que somos el martillo. El ego es algo muy pequeño, miedoso y que necesita protegerse como un niño pequeño de este Universo tan vasto e inabarcable del que resulta imposible imaginar sus dimensiones.

Vamos a conocer resumidamente los mecanismos básicos que el ego usa para protegerse de la inmensidad del Universo y así no sentir su inferioridad. Existen muchas más estrategias pero sólo citaremos las más importantes:

  • Escotoma. Significa literalmente "ver aquello que deseamos ver". Cuando hay muchas cosas alrededor del ego que no comprende o bien son dolorosas, éste no quiere ver ni sentir, entonces se reduce su campo de visión a un pequeño lugar donde todo es "rosa" en el que sólo existen esas las cosas que sólo desea ver y sentir.
  • Introyección. Es la imitación de actitudes y costumbres de aquellas personas que nos rodean con el fin de que el ego no se sienta rechazado ni abandonado.
  • Proyección. O culpar siempre a los demás de nuestros pecados, ver la paja ajena pero no el travesaño que cubre nuestros ojos. Cuando la oscuridad, la maldad, el rencor, el odio, la ira o el dolor invade por doquier todo nuestro Ser, el ego prefiere proyectar para no tener que autocastigarse.
  • Evasión. Cuando existe un problema consciente del que el ego no quiere responsabilizarse prefiere desviar la atención hacia otras tareas para no sentir la pérdida. El miedo a perder es muy grande.
  • Racionalización. Es una forma de controlar y reordenar creencias, prejuicios o miedos para que todo quede acomodado al gusto del ego.

En realidad todos estos mecanismos son autoengaños inmaduros, infantiles. En psicología se suele decir "complejo de Peter Pan". Estos mecanismos nos proporcionan una tranquilidad efímera, es pan para hoy pero hambre para mañana. Madurar es responsabilizarse conscientemente. Madurar es crecer. Sin madurez es imposible llevar una vida espiritual. Como la vida no es de color de rosa sentiremos dolor mientras maduramos pero la recompensa es una paz que nunca antes has sentido.

Los grandes Maestros de la espiritualidad de todos los tiempos dicen que somos niños que no hemos superado los 13 años mentales. Pero aún así tenemos una oportunidad de evolucionar. La vida sigue ahí, inmaculada, esperando a ser descubierta. Depende de ti... ¿Quieres tomar las riendas de tu vida, quieres dejar de ser esclavo y convertirte en Amo de tu vida? ¿Te atreves a mirarte al espejo?

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Imagen de Swami KurmaRajadasa
Descripción corta para bloque de autor:
Swami Kurma Rajadasa es Monje Sivaíta, filósofo Sivaíta y Vedanta Advaita, investigador de la Consciencia, de la Naturaleza Humana y escritor.
Para recordar: 

Madurar es responsabilizarte de las consecuencias de tus acciones.

Comentarios

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El ego es muy astuto, conforme el aspirante se va adentrando en el camino cambia sus formas de expresión, cada día más sutil y por ende más difícil de observar. Otras veces, mantiene su intensidad sólo cambia de posición.