Abrir los ojos duele pero es un dolor muy necesario

Con toda seguridad existen temas en tu vida no resueltos por miedo a que lo que resulte te cause dolor, temas que no has podido enfrentar porque te falta el valor de verlos y continúas con tu vida como si no sucediera nada. ¿Cuánto tiempo más lo seguirás guardando?, ¿qué es lo que en realidad temes?, ¿verdaderamente crees que el no enfrentarlo hará que cambie la situación?.

Por naturaleza el ser humano siempre tiende a evitar el dolor, optar por lo “más fácil”, no siempre resulta la mejor opción y lo más fácil es el autoengaño. Generalmente no nos damos cuenta que evadir y no resolver a tiempo, genera un dolor mayor. Hablo por ejemplo de una mala relación sentimental que por miedo a estar solo se opta por permanecer en ella sabiendo que no se es feliz. Otro ejemplo es que tras una dolorosa separación sigues cargando con el enojo, el resentimiento, culpando al otro de tu soledad, sin asumir tu propia responsabilidad en la separación. A veces tras un malestar físico no se visita al médico por miedo a que den un diagnóstico poco favorable y se prefiere soportar el dolor de la enfermedad. Podemos enumerar diversas situaciones ante las que el ser humano no acciona, no se permite ver que el enfrentarlo y trascenderlo implicará no solo superar la situación sino también madurar y llevar la vida de una manera diferente para darse una nueva oportunidad.

Muy cierto es que “abrir los ojos”, es abrir nuevamente la herida, implica necesariamente dolor pero ese mismo proceso te hace soltar, te permite darte cuenta de una verdad sanadora, reconocer las cosas en su justa dimensión, perdonar lo que se tiene que perdonar, para sanar lo que se tiene que sanar y soltar lo que se tiene que soltar. No hay otra manera en la que puedas seguir viviendo de manera congruente, porque el autoengaño cobrará más adelante una factura elevada, repetirás los mismos errores y creerás que todo es cosa de “mala suerte”.

Una de las mayores aportaciones que mi terapeuta Saiva Adinananda me llevó a descubrir dentro de mi proceso, es que después de mi divorcio, en el que culpé por mucho tiempo al hombre con quien me casé, en el que asumí que gracias a su determinación de “abandonarme” sólo él era el causante de lo que se había convertido mi vida sin él. Durante mucho tiempo en mi inconsciencia vivía en un dolor profundo, en una soledad interminable sin entender que “las cosas pasan por algo”. El mismo dolor me imposibilitaba ir más allá y no hice más que juzgar y culpar, me llené de amargura, de resentimiento sin poder vivir mi vida con la alegría y el amor que me caracterizaba. Con el Tántra Sivaíta entré sin miedo en ese dolor, me di la oportunidad de abrir los ojos y mirar mi divorcio sin juzgar, perdoné. Solté recuerdos, momentos, amigos, objetos, una vida y un proyecto de vida que creía único para mi.

En ese proceso que por supuesto fue revivir, fue entrar a la nostalgia de lo perdido, pude perdonar, pude agradecer lo bueno, pude reconocer en mi lo que me faltó, lo que no di en su momento, lo que no dije a tiempo, pero ese día descubrí que tenía ganas de vivir, ganas de continuar, ganas de no cargar más con lo que fue. Abrir los ojos definitivamente fue tocar nuevamente un dolor profundo pero sanador con la posibilidad de retomar mi propia vida liberándome del pasado.

Para mi el Tántra fue la puerta que abrió la posibilidad para descubrir mi fortaleza, mi sabiduría y mi propio valor como mujer, hoy mi capacidad de amar y darme a la vida no depende de una pareja, de ciertas circunstancias. Hoy todo depende de mi. Estoy segura que también tú tienes un cuarto obscuro con tus miedos más profundos, con temas no resueltos, con culpas que cargas, con patrones repetitivos que no entiendes, atrévete a liberarte de las cargas innecesarias, en nuestra escuela podrás encontrar la guía adecuada que te llevará a lograr enfrentarte a ti mismo para superar lo que crees incambiable en tu vida y puedas abrir tus alas a una nueva vida. Con nosotros encontrarás la fuerza, la sabiduría continuar.

User picture: 
Imagen de Saiva Yadira
Autor: 
Descripción corta para bloque de autor:
Pongo todo mi talento y don al servicio de quien necesite alivio en su vida, para que puedan transformar en Luz todo obstáculo, todo miedo.
Para recordar: 

Por naturaleza el ser humano siempre tiende a evitar el dolor, optar por lo “más fácil” no siempre resulta la mejor opción y lo más fácil es el autoengaño.

Muy cierto es que “abrir los ojos”, es abrir nuevamente la herida, implica necesariamente dolor pero ese mismo proceso te hace soltar, te permite darte cuenta de una verdad sanadora.

Categorías: