Tu bienestar depende de ti

Con toda seguridad existen personas que en este momento de su vida se encuentran ante situaciones que parecieran imposibles de cambiar. Probablemente viven dentro de una relación de pareja donde no se sientan amados, en una relación de trabajo en donde no se sientan valorados y lo único que tienen claro es que no desean estar ahí en realidad. Ante situaciones que nos causan dolor, malestar y sufrimiento, pocas veces nos detenemos a reflexionar. ¿Qué hace que una persona soporte determinada situación durante tanto tiempo?, ¿qué le impide realmente tomar decisiones que le hagan feliz y hacer los cambios que necesita para su vida?. Una situación real es que en la actualidad muchas personas se sienten incapaces de reparar sus vidas, incapaces de lograr lo que desean o las relaciones adecuadas.

Tomar conciencia de una situación que nos duele, que nos impide lograr nuestras metas es comprender que lo que estoy viviendo no es casualidad. Los obstáculos que se presentan, no son casualidad, las situaciones repetitivas en mi vida no son casualidad. Responden a un sistema de creencias heredado por nuestros ancestros que a través de generación en generación nos llegan. Todos somos información, esa información que hemos heredado, que nos han puesto como un chip difícil de cuestionar y cambiar. Tomando en cuenta el principio básico de la física que afirma que “la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”, hace referencia a esa energía e información que hemos heredado. La tarea es que a través de las experiencias que vivimos, de las relaciones con los demás, de lo que nos obstaculiza, la vida es la oportunidad para transformarnos y sanarnos, porque además así lo requiere nuestro clan familiar.

Al hablar de las lealtades familiares también se desvelan las creencias que han regido nuestra vida, que tenemos como verdades absolutas e incuestionables. Nos muestran la manera en cómo percibimos el mundo, pero esto es solo la interpretación de lo que acontece, ya que el mundo es como lo interpretamos. Para tener más clara ésta idea, vale la pena citar a Aristóteles quién decía: “tú eres el reflejo de lo que piensas diario”, observemos cómo en ésta enseñanza de antaño nos revela una gran verdad. Las situaciones que vivimos cada día, ponen de manifiesto hasta qué punto esa información se encuentra grabada en nuestro inconsciente, de qué manera impacta en nuestra vida, en nuestras relaciones y en la manera de influir en nuestros descendientes. Haciendo referencia a Carl Gustav Jung cuando afirmaba: “hasta que hagas consciente lo inconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino”. Es donde podemos comprender que todo lo que nos acontece en nuestra vida es el reflejo de las creencias que hemos aprendido, es decir, la causa de lo que yo atraigo está en mi, la causa soy yo. Cuando cambio mi conciencia, cambio yo. Esto es lo que se le llama sanar la percepción.

Ante cada circunstancia del la vida, lo mejor es rendirse, no resignarse. Rendirse con humildad y la certeza de que todo lo que ocurre a mi alrededor es para un aprendizaje mayor, es para trascender esa información y cambiar la percepción para acercarnos un poco más a una vida consciente y plena.

¿Ya sabes dónde se encuentra tu mayor tesoro?

User picture: 
Imagen de Yadira Hernández
Descripción corta para bloque de autor:
Pongo todo mi talento y don al servicio de quien necesite alivio en su vida, para que puedan transformar en Luz todo obstáculo, todo miedo.
Para recordar: 

La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma”, hace referencia a esa energía e información que hemos heredado.

El mundo es como lo interpretamos.

Tú eres el reflejo de lo que piensas diario. -Aristóteles, 360 a.n.e.

La causa de lo que yo atraigo está en mi, la causa soy yo.

Categorías: