Niyati, el vivo y silencioso destino de la Vida

Existe un destino - niyati -, donde un orden sostenido e inventado, un juego divino, hecho de silencio-meditación y palabra-acción, nos trata de llevar hacia una existencia, sostenida y edificada por Śiva. Es el teatro de la vida, un lugar donde lo divino pueden entrar y salir, hacer y deshacer, como expresión máxima de su libertad y disfrute. Una naturaleza divina que el ser humano puede llegar a reconocer y experimentar, si es capaz de poner la máxima conciencia ante las aparentes limitaciones que gracias a niyati, le ha tocado representar.

Dentro de la cosmogonía del śivaísmo de Cachemira, se establecen 36 elementos/categorías -tattvas-, o aspectos de Śiva que conforman la realidad tal como la experimentamos. Maya -la gran ilusión-, es el el tattva que esconde la naturaleza divina de todos los seres, los cuales bajo su influjo sienten estar separados de Śiva. Maya a su vez esta compuesto de 5 envolturas -kancutas- que son:

  • Kala tattva, tiempo.
  • Avidya tattva, conocimiento limitado.
  • Raga tattva, deseo.
  • Akala tattva, poder limitado.
  • Niyati tattva, limitaciones causales.

Juntos, forman la base de nuestra experiencia.

Niyati tattva: La restricción de la libertad.

Derivado del verbo niyam, que significa: controlar, restringir, regular, dirigir... Niyati es el poder de lo absoluto que determina la naturaleza de las cosas y su relación entre causa y efecto. Este poder es indispensable para el proceso de creación/manifestación, donde existe un orden inevitable y fijo, dirigido hacia un fin predefinido. Esto indica que el mundo está regido por una ley propia. De la tierra sale la vasija y de los hilos la ropa, esto sucede por el poder inherente de los materiales y el control sobre dichos poderes es debido al principio de predestinación inevitable llamado niyati. Este tattva remueve las discrepancias, ayuda a que se manifiesten las cosas y se controlen en el orden adecuado. De esa causa sigue ese efecto y no otro. Entenderlo es muy sencillo. La base de la experiencia de la realidad que experimentamos gracias a maya es dualista -dvaita-. Para que la experiencia dualista de la realidad nos parezca real, los elementos que la componen están limitados, pueden ser una cosa y otra no. Es decir, son lo que son, gracias a que son lo que no son (sencillo, ¿verdad?). Por ejemplo una mesa o una silla, son tal porque no pueden ser otra cosa. Si pudieran ser todo la base de la ilusión de esta polaridad desaparecería. Es decir, su realidad se crea por un proceso de exclusión. Por la eliminación de otras realidades posibles.

Relación astrológica: Saturno

saturno-simbolo-astrologia

En astrología niyati tiene relación con Saturno. La energía de este planeta mantiene la realidad tal como la entendemos. Define y establece las reglas, estructuras y límites. Pero no representa una realidad o verdad absoluta, si no consensuada. Define el yo con respecto a los demás. El problema no está en lo que produce, si no en el apego e identificación que tenemos con ello.

Con niyati la omnipotencia del ser es doblegada por su poder y hace al ser someterse a las leyes del karma. Lo que puede definir a niyati como la forma limitada, condicionada e individualizada del ser omnipresente. Parama Śiva es su forma limitada es niyati. Según Abhinavagupta, la importancia de este tattva junto con los otros 4 tattvas que conforman maya, reside en que no son objetos de disfrute, si no que atan en a las limitaciones que sufre el sujeto que disfruta. Niyati cubre al ser omnisciente y nubla sus poderes innatos de Parama Śiva. Es importante remarcar que estos poderes de limitación también son creaciones de Śiva. Éste por voluntad propia, olvida su verdadera naturaleza y asume la forma individualizada. Veamos cómo lo hace.

Dualidad -dvaita-, en el teatro de Śiva

Todo este proceso podría entenderse como un juego dentro de un teatro creado por Śiva. Imagina que el mundo es un gran escenario, donde la vida del ser va a ser representada. El ser es el productor y director de la obra, pero faltan los actores. Puede hacer el personaje de un rey poderoso pero no se ve avergonzado por tener que hacer también el papel de sirviente. La principal idea es que pese a que se vista y actúe como diferentes personajes su esencia es la misma. Parama Śiva asume el papel del paśu a través de su propia Sakti, que es el poder inescrutable de hacer y deshacer, lo que está y no está creado. De esta manera y contrario a su propia naturaleza ayuda a crear este universo, que es ilusión y realidad al mismo tiempo, ya que forma parte de su propia Śakti. De ahí que sea solo aparentemente. Por este motivo a Śiva, ahora convertido en un ser limitado, se le llama Paśupata, el señor de los paśus, ya que durante este proceso, ha olvidado su verdadera naturaleza. Debido a esto, también es incapaz de preveerla. Ahora es finito y atómico. En realidad, esto no es real, pero como paśu, es incapaz de ver más allá. Por eso, nadie ve más allá de su consciencia.

Como un cristal limpio y puro refleja diferentes clases de matices, de la misma manera, el Supremo Señor asume las formas de dioses, de seres humanos, de animales y de árboles.

Paramarthasara, 5-7. Abhinavagupta, s. X, Cachemira.

Esto lo consigue cubriéndose de la energía creadora que emana de su propio ser y que como hemos explicado antes, se denomina Śakti. Śakti lo cubre y lo llena de limitaciones. El mundo es Śiva, los océanos, los mares, las estrellas, los animales, son Śiva. Está en todas partes y en ningún otro lugar, de una manera que nos fascina y enamora. Es por este motivo que a los tattvas que emanan de maya se los considera puros-impuros y son la base que conforman al individuo limitado -paśu-, que disfruta y sufre de los objetos del mundo. Ahora la Śakti está concentrada en Él, en una forma interna y externa. De creación y destrucción, de nacimiento y muerte. Aparentemente. La ignorancia de nuestra verdadera naturaleza, nos hace sentirnos seres limitados, imperfectos e individuales alejados de Śiva. De aquí surge el ego -ahamkara-, y la falsa percepción del "yo hago" y "yo sé", aparece. El ego hace sentir al ser, limitado como autor. El gran problema de esta ilusión es cuando el sujeto equipara esta polaridad con la verdad. Mientras este sentimiento de ser individual persita, quiere decir que estamos bajo el influjo de los kancutas.

Lila, el camino hacia la no dualidad

Toda este proceso nos conduce a una paradoja, ya que es inevitable preguntarse el por qué Parama Śiva se autolimita a través de los kancutas que cubren su naturaleza para asumir la posición de un paśu, el aprisionado por las limitaciones. Śiva, el absoluto, se encadena a sí mismo, sin perder su conciencia, para su propio disfrute y experimentación. No tiene ningún objetivo, es el juego por el juego, por sí mismo, es autosuficiente. La máxima libertad es autoexplicativa. Durante la vivencia dvaita de la existencia, el individuo que acepta la vida como lila, como un juego, que acepta las reglas de este juego como Karma Yoga, se pone al servicio de Śiva y se hace uno con Śiva, ya que está siendo, lo que es el ser. Aquí emerge la naturaleza del bhakti expresada en la famosa frase del Bhagavad Guita: "en la acción no hay autor, el autor es la naturaleza misma". De este simple disfrute, centrado en la diversión, sin aceptar ni rechazar nada, surge el amor, ya que el amor es una actividad que se vive, se realiza sin pensar. La entrega a este juego divino, es la entrega a este amor, a esta libertad. Esto produce despersonalización, ya que mientras amas no te preguntas quién eres, porque igual que cuando estás con tu pareja, estás en fusión divina con el otro, con el todo.

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Relación con el Tarot: 5 de bastos

Podemos encontrar similitud de niyati con esta carta del Tarot. El 5 de bastos o palos presenta un conflicto que la mayoría de las veces tiene un carácter lúdico. Los protagonistas son jóvenes revolucionarios que levantan sus palos como estandartes en lucha contra los establecido, contra lo heredado, en pos de una expresión individual de su ser. La batalla se convierte en una pugna emocionante, en una búsqueda ansiosa de expresarse, de forzar los límites... No se tiene la intención de destruir sino la pasión de competir por el puro gozo de la acción. De esta manera serán capaces de descubrir la verdadera potencialidad de sus facultades innatas por encima de las heredadas y adquiridas.

Śiva y Śakti se cortejan en este juego divino, se enamoran con el único fin de complacerse, en su forma pura, por el mero hecho de lo bien que se siente, es cortejo, es placer y diversión. Disfrutan de ser y estar el uno en el otro, sin tiempo, sin ningún objetivo, sin juzgar. Esto conduce a la liberación y canalización de una energía interior que necesita expresarse y que al hacerlo como un espejo, nos muestra qué somos. Ahí radica su poder. Para el individuo ilimitado -jiva-, vivir la realidad ilusoria como un juego es el camino hacia la mayor expresión de libertad, y Śiva como un todo, se expresa. Por lo tanto, la paradoja se rompe con el juego. Como curiosidad, en inglés "teatro" se dice "play" que significa también "juego"... y también acción. Lo que nos viene a indicar que el individuo se libera a través de experimentar la vida y el universo como el baile de Śiva y Śakti. Es acción, es unión de conciencia, de unión sexual, es fluir con el amor, es rendirse al amor, al éxtasis...

Niyati y el Tantra Śivaíta

Sin embargo, los śivaítas van más allá del bhakti y de la disolución del mundo. El śivaísmo es un camino que reconoce la dualidad, dvaita, de la que partimos. No enseña a suprimir la ignorancia y a caminar hacia la no dualidad, advaita. Recordemos que las 5 cualidades de Śiva son: creación, conservación, destrucción, ocultación y disolución. Gracias a entender la realidad como lila desestiman la idea de pecado, ética o moral, ya que el individuo está sometido a un destino en el que todo es Śiva, donde el objeto, no es rechazar lo material o disolver el karma, es tener conciencia y presencia máxima en esta libertad última. El śivaíta reconoce el elemento aleatorio que hay en el juego, y el placer/sufrimiento que esto produce, ya que como ignorante no sabrá cuál será el producto de vivir esta expresión, este juego. El śivaíta se reconoce en esta dualidad, odia y ama, pero no se identifica con ello, acepta que en ambos estados está Śiva. Los atrapados por la ignorancia y su juego lila deben de seguir el camino del prema bhakti, el amor devocional. El śivaíta con su sadhana, sigue el camino de viparita bhakti, la devoción invertida. La diferencia es muy sutil. Alguien atrapado por el juego de lila, que se identifica con su papel, odia y ama, pero evalúa cada cosas como diferente, como buena o como mala. Para el śivaíta, Śiva está en lo que amas pero también en lo que odias. El ignorante no puede mantenerse ecuánime ante el juego de lila, el śivaíta gracias a su sadhana, sí.

Esto hace que el śivaíta, en su camino hacia el reconocimiento -pratyabijña- de su naturaleza divina, en su camino de eliminar los mantos que cubren su ser, no forme parte del mundo, no está contra el mundo, lo acepta tal como es. Está y no está, como el juego de Śiva. La aceptación del mundo tal cual es, sin inventar ni adornar nada, hace que dedique toda su energía hacia sí; mismo. Para un śivaíta dios se goza también en la materialidad, -el cuerpo es el templo de dios-, por lo que ahora no lucha contra la sociedad, no tiene una idea de moral o de ética que seguir, de ahí que todo sea una herramienta para evolucionar, no hay nada bueno ni nada malo, siempre que tenga toda su conciencia en ello. La acción no es importante, lo importante es la actitud que pones en cada acción. Como paśu acepta el baile de la existencia que le convierte en paśupata, su propio maestro. Su verdadera naturaleza está en él, siempre que sea capaz de aceptar la Śakti, pero no se deje engañar por ella. La energía está siempre presente, se despliega y se retrae, el śivaíta cabalga con pasión esta energía.

".. esta vibración es libertad en sí misma (...) Es una ola en el océano consciente, y la consciencia no puede estar sin ola"

-Tantraloka. Abhinavagupta, s. X, Cachemira.

Para un śivaíta los tattvas limitadores como niyati son juguetes con lo que experimenta y juega su naturaleza divina, es una meditación en la acción, libertad innata para disfrutar de la energía divina en forma de pura consciencia. El śivaíta se asegura que todos los esfuerzos de la existencia al aceptarlos como juego están bendecidos para su fruición. A través de esta aceptación de este destino inevitable, de este disfrute de la ilusión, los śivaítas somos capaces de saltar de lo material a lo esencial. Descubriendo, dominando y disfrutando las energías encerradas en su ser, el mundo ya no solo es maya, ¡es pura potencia de existencia! Este destino inevitable hacia la consciencia última desapegada, se desarrolla siendo consciente y fiel a la Śakti, es decir, se nutre de conocimiento y de acción que nos aleja de la ignorancia dualista, ya que "si las estrellas predestinan a un niño recién nacido que será un gran científico cuando sea mayor, ¿lo será a pesar de no estudiar? Por eso, como śivaíta, nuestro camino lo desvelamos entregándonos con pasión a niyati como lila, es decir, al juego fruto de esas limitaciones, pero sin identificarnos, sin perder de vista a Śiva. Lo hacemos con la única herramienta que poseemos como paśus, nuestra sadhana.

Ahora te toca meditar. ¿Con qué elementos de tu día a día te sientes atrapada y crees que no puedes cambiar? ¿Estás jugando o te identificas con el personaje y el tipo de vida que tu familia, tus amigos, la sociedad, la escuela, los políticos, la religión y tu misma te has creado?

Para recordar: 
  • Sólo entregándonos con pasíon al juego divino podremos llegar a reconocer lo qué somos.

  • Para el sivaíta lo importante no es la acción sino la actitud que pones en cada acción.

  • Vive en el mundo pero no formes parte de el, ni lo aceptes ni lo rechazes.

  • No inventes ni adornes la realidad, tan sólo observa el teatro de la vida.

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Comentarios

Imagen de Rafael Nahui Cuauhtli

Gratitud infinita por este hermoso post.

El único tántrico real es Siva, YO, quien juego eterna y alegremente, mi sadhana es parte del mismo juego. De vez en vez, Me reencuentro con Mi Realidad Suprema y de vez en vez vuelvo a Maya, pero nunca dejo de SER Consciente de Mí Mismo y Mi inseparable Sakti. No importa que a veces juegue a ser un cristiano, otras veces un musulmán, un budista, un sivaíta de cachemira, un materialista ateo, alguna planta o animal salvaje, etc., siempre encuentro la forma de volver a Recordar Mi Realidad Esencial y de volver a "dormir" para sólo seguir jugando a que conozco cada vez más profundamente lo incognoscible: lo que en verdad Yo-SOY <3

Conoce al autor

Imagen de Saiva Raulinga
Soy diseñador de interacción (UX-UI) investigador y profesor. Estoy interesado en procesos y metodologías de diseño que produzcan resultados...

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